Las olas del mar chocaban constantemente contra las rocas debajo de los acantilados mientras la música de la gala continuaba sonando a lo lejos, mezclándose con el viento frío de la costa y las conversaciones apagadas que escapaban desde el interior del hotel.
Aun así, apoyada sobre la barandilla del jardín exterior, sentía que algo dentro de mí acababa de romperse de una forma imposible de ignorar.
Cerré los ojos intentando recuperar la respiración. El viento agitaba ligeramente mi cabello, per