—¿Victoria estuvo aquí contigo y Adrián?
—No sé cómo se llama.
Su voz salió apenas arrastrada por el cansancio.
—Pero Adrián llegó con ella hablando… y luego entraron conmigo.
El silencio volvió a llenar la habitación.
Mi hijo cerró nuevamente los ojos como si nada de aquello tuviera importancia real para él, pero dentro de mí algo ya había empezado a moverse demasiado rápido. Porque no era únicamente Victoria. Era la forma en que él lo había dicho.
“La otra noche.”
Mi mirada permaneció fija sob