El hombre abrió los ojos como estrellas, leyó parte por parte una y otra vez el acta de matrimonio, efectivamente ahí estaba plasmada la firma de la bella y rebelde Vanessa Do Angelo, la suya y la del juez, estaban legalmente casados, ahora ella era suya ante la ley, y ella creía que se iba a liberar de sus garras cuando se recuperara de la cirugía, la ingenua enfermera podía seguir soñando
— Cabrón, ¿cómo demonios hiciste para conseguir lo que yo no puede? !carajo! ¡es verdad, ella es mi espos