Ya pasado el domingo, donde Benjamín y Valentina disfrutaron sin cesar con su hijo. Valerio era extremadamente feliz ver a sus padres juntos y sonreía al verlos coquetamente, cosa que ya él se había dado cuenta. No era como al principio que casi se mataban con la mirada.
La noche fue aún mejor para el pequeño, tenerlos a los dos, sentir el calor de sus padres, lo era todo.
Llego el lunes y Benjamín debía regresar a la oficina para trabajar, tenía muchos pendientes para ese día, pero agradecía