Habían pasado un par de semanas, Valentina ya estaba mucho mejor, aunque no olvidaban el momento en que dejó de respirar su abuela. Aun así, debía seguir con su vida y trabajar. Su hijo también necesitaba su tiempo y ella Estaba dispuesta a dárselo como siempre.
Los planes que había hecho junto a Berlín y Rafael se dieron, salían a cenar y a jugar golf en algún club, Rafael les contaba anécdotas de su hijo. Rafael aseguró que era muy parecido a Valentina. No solo en su físico, también cómo se