Con los brazos cruzados y con una actitud arrogante, sus ojos no parpadeaban, ni le desviaba de la mirada fija del detective, Cristal se mantenía en una pieza Drago la examinaba como si pudiera leer sus pensamientos, una sonrisa se esconde en sus labios, puedo ver la satisfacción centelleando de sus ojos, ella tiene a mi hijo. Siento que el tiempo se va como arena en un reloj y que cada segundo estando de pie aquí es tiempo pedido.
Mi desesperación, me provoca entrar y sacudirla para que hable