La semana fue un desastre, correr de un lado al otro, entre prueba de vestido, decidir la decoración de la iglesia, escoger salón, elegir el menú, elegir el vestido adecuado para este día tan especial y único, escoger a las madrinas, preparar las invitación, los pendientes no acababan, y todo sin descuidar un solo minuto a mi pequeño y hermoso Peter.
Vicenzo anuncio en el periódico nuestro futuro enlace matrimonial. La lluvia de felicitaciones llegaba con obsequios y tarjetas con emotivos mensa