Vicenzo me sorprendió esta mañana antes de salir para el trabajo invitándome a cenar, me pidió que me pusiera algo lindo y estuviera lista, las reservaciones eran a la siete de la noche, en un exclusivo restaurante de ciudad. Como era su costumbre me obsequio un vestido para la ocasión.
No podía negar que Vicenzo tenía un exquisito gusto para escoger los vestidos.
—Luces preciosa —su ojos me observaban con un encanto, me hacía sentir que yo era la mujer más hermosa para él.
Me extendió la mano