No te lo voy a negar, Vicenzo
Abro la puerta de su oficina, estoy llena de furia capaz de destrozar a quien se atreviese a mi paso. Tengo una fuerte presión en la cabeza no sé cómo conseguí llegar hasta Vicenzo sintiendo que estoy flotando, el pecho apretado me impide respirar con normalidad.
—Canalla, ¿Dime donde esta?—el me observa con una verdadera cara de idiota, ni siquiera se mueve de la silla, solo sus ojos azules se levantan para inspeccionarme. —sabía que no podía confiar en ti, sabi