Me espera bajando la escalera, me observa y sus ojos recorren mi cuerpo, ese simple detalle me hace estremecer, puedo imaginar lo que en su mente se cruza.
—Estas hermosa.— exclama con un suspiro
—Realmente lo crees.— Llego hasta él y me toma la mano, asiente.
—Me llamas mentiroso —sonrió como adolescente y niego con la cabeza. pero intento ser lo más consciente y sensata. con los pies en el piso.
—No se enojará Cristal por esta invitación, hace días que no la veo. Y no quiero problema con ella