Directo a la Cabeza.
Sentía una pesada soledad, de nuevo una ausencia que me quemaba el alma.
—¿Y el niño? —Pregunto Loraine
Con una cara desencajada Amery le respondió pero sus ojos estaban sobre mi
—No hay rastro de él —respondió con una voz cruda, me volví loca, no era posible que me sucediera esto, no era justo que siguieran jugando conmigo de este modo , intente correr dentro de la casa para buscar a Peter yo misma, Vicenzo me abrazo con fuerza, para controlarme.
Sentí que mi corazón se pa