Fue un viaje corto y en total silenció. Conforme avanzaba mis nervios se intensificaban, las manos comenzaban a sudarme, y una preocupación atrevida se adentraba al observar en el espejo mi semblante. Imagine muchas veces este momento, ensaye miles de veces lo que le diría cuando el despertara, ahora mi mente estaba en blanco.
El auto se detuvo frente a la casa de Samanta, Vicenzo conservó sus brazos tensos sobre el volante, cerraba sus puños alrededor tan fuerte que producía un rechinido de la