Su aroma masculino su suave respiración me encerraban en un lugar de reposo, donde el dolor se desvanecía, con delicadeza y fuerza me sujetaba entre sus brazos, podía sentirme refugiada, consolada y por un momento ilusionada, nada conseguía darme una rato de luz o de paz, la angustia en mis entrañas mordía a cada instante y la opresión en mi pecho me dificultaba el respirar. Vicenzo era un oasis en mi desierto.
—Vamos has un esfuerzo. —insistió
No quería que me soltara, en este instante de quim