POV ISABEL
El eco del portazo de Jareth todavía vibraba en mis huesos. Me quedé inmóvil, con la mano atrapada en la de Ricardo, fingiendo calma cuando por dentro solo quería arrancársela de encima. No era amor lo que sentía… era una soga, una condena.
Jareth me odiaba, lo veía en sus ojos. Y aun así, lo único que me quemaba era que con esa furia también me estaba protegiendo. Maldito sea.
—Estás temblando —susurró Ricardo, acariciando mi piel como si fuera dueño de mí.
No, no era temblor. E