El silencio dentro del auto es tan denso que podría cortarse con un cuchillo. Celina se acomoda el cinturón sin dejar de sonreír, como si disfrutara cada segundo de mi incomodidad. Jareth… el muy idiota mantiene la vista fija en la carretera, pero su mandíbula tensa y sus manos aferradas al. volante me dicen que está lejos de estar tranquilo. Debería no estarlo. Lo veo y no puedo creer que sea hijo de Sam, en serio que no.
La frustración y el odio nunca habían sido tan fuertes en mi. No me habi