31. Una relación
Valeria
Estaba diseñando el menú en la tablet, junto con la lista de preparación para la semana, cuando la voz de la supervisora me hizo detenerme. Levanté la mirada hacia ella.
—Buenos días, señorita —saludé.
No respondió a mi saludo. Simplemente habló con tono seco y ostil.
—Señorita Valeria, el señor Emir solicita su presencia en su oficina.
Asentí con la cabeza.
—Iré enseguida.
—Apresúrate, a él no le gustan las tardanzas.
La miré con desdén. ¿Qué le pasa a esta mujer? No dije nada. Me quit