Kalen bajó del jet, la madrugada como siempre estaba fría en Londres, no sabía si era el estrés por lo que estaba pasando con sus reyes o por la sola idea de que enfrentaría a esa desagradable mujer después de meses, pero algo en él estaba inquieto.
Respirando profundamente, montó al auto que ya lo estaba esperando, él se limitó a mirar por la ventanilla y a mentalizarse de que solo la estaba buscando porque no hay mejor persona que ella para dar con el paradero de su reina.
Tras treinta mi