Las calles de Mónaco vestían de tristezas, el aire que se respiraba no era más que desesperanza y en el rostro de las personas solo había desolación.
Mónaco había perdido a sus monarcas de una manera trágica y no todos estaban aceptando la realidad de los hechos. Es como si todo lo que estuviera pasando fuera una serie de broma pesada la cual llegaría en cualquier momento a su fin, pero la realidad era otra.
―Mis padres gobernaron por más de cuarenta años. ―Aiden miró a la cámara. ―Fueron bue