Kalen apretó los puños, el hombre frente a él lo está cabreando con todas sus preguntas estúpidäs. ¿Por qué coño debe él hablar de sus problemas con un insignificante civil? Resoplando negó, él lo hace por la mujer que ama y por su pequeña hija.
―Señor Grimaldi, ¿Puede hablarme de lo que le hace sentir tanta ira? ―Kalen bufó.
―Si se dedicara a lo que me dedico yo, usted también estuviera bastante cabreadø por todo y por nada. ―El psicólogo con paciencia apuntó en su libreta.
―No es de un sim