Verdad incuestionable: la señora Manchester
El estruendo que hizo el cuerpo de Eirin al caer al piso de parquet resonó de manera alarmante. Orestes taladró con la mirada a Larissa, quien se encontraba sobre Eirin quitándole el arma de entre los dedos, que inconsciente no se había dado cuenta de su mayor error. La rabia la estaba haciendo actuar por impulso y a caminar en círculos, tanto que terminó yendo a la cueva del lobo, donde la mayor de las serpientes, Larissa vio su gran oportunidad para atacarla. Pero el fuego contenido en los ojo