Eirin se encontraba en la misma mansión que había sido su prisión durante tanto tiempo, pero esta vez, no se sentía como una prisionera. Había algo diferente en el aire, algo pesado y denso, como si la misma oscuridad que la rodeaba ahora la hubiera abrazado con una fuerza inusitada. Su cuerpo todavía sentía el dolor de la batalla interna, pero su mente estaba completamente centrada en lo que tenía por delante. Una confrontación. Una verdad que la esperaba, y que quizás podría destruir todo lo