Mientras Eirin avanzaba preocupada en su intento de hacer lo posible por enderezar su vida buscando doblegar a su peor enemigo, la lluvia golpeaba los ventanales del penthouse como una advertencia escrita en agua. Ethan observaba la ciudad desde lo alto, con las manos metidas en los bolsillos de su abrigo oscuro. El viento aullaba entre las rendijas, pero en su interior, el silencio era aún más ensordecedor. Detrás de él, el televisor mostraba un noticiero que repetía su rostro en bucle: "Inves