James la abrazó con fuerza, su calor corporal envolviéndola como una manta reconfortante. Sofía apenas podía hablar, su respiración se entrecortaba bajo la intensidad de la mirada inquisitiva de James. Sentía el latido de su corazón resonar en su pecho, acelerado y profundo, como un tambor marcando el ritmo de sus emociones desbordantes.
_ ¿Por qué no me lo dijiste apenas sucedió? Quedamos en que no habrá secretos entre los dos... _ le dijo James dándole un beso en la frente _ de todas manera