El regreso a Nueva York estaba cargado de emociones. Peter, sentado al frente, mantenía su habitual compostura, pero no pudo evitar que una leve sonrisa se dibujara en su rostro mientras observaba la interacción entre James y Alex. No era frecuente que el frío y calculador asistente se dejara afectar por los sentimientos, pero aquella escena lo conmovía. Finalmente, todo parecía empezar a encajar.
— Amigo, ¿me llevarás a ver al señor gruñón? —preguntó Alex con su habitual energía mientras jugu