Capítulo 83. Cruce de miradas.
Al día siguiente, el sol del mediodía iluminaba los enormes ventanales del restaurante Monalver.
El lugar estaba hasta las metras, lleno de ejecutivos y figuras de la alta sociedad neoyorquina.
Sin embargo, a pesar del bullicio y del tintineo constante de los cubiertos, el sitio no dejaba de mantener esa atmósfera íntima y exclusiva que lo caracterizaba.
En una de las mesas del área privada, alejado de las miradas curiosas del salón principal, Nicolás revisaba un extenso contrato.
Tenía el ceño