Capítulo 60. La fuerza de una madre.
Mientras tanto, Aurora había dejado a su hijo en la clínica y regresó a la mansión dispuesta a poner orden y quitarle a Nicolás un peso de encima.
No podía salvar el embarazo de su nuera, pero sí podía limpiar su casa. Entró por la cocina con pasos firmes y, al ver a otra de las empleadas, preguntó sin rodeos:
—¿Dónde está Teresa?
—Está en su habitación, señora —respondió Rosa.
Aurora la miró fijamente y avanzó por el pasillo sin decir más.
Rosa se quedó asombrada; Aurora era una señora que siem