Capítulo 57. El riesgo de perderlos.
Llegaron todos a la clínica en un caos de frenazos, puertas azotadas y gritos de auxilio. El trayecto desde la mansión había sido una pesadilla desesperante.
Nicolás bajó de la camioneta con Emma inconsciente en sus brazos, corriendo por los pasillos de la sala de urgencias.
Nicolás pateó las puertas de la sala de urgencias, irrumpiendo desesperado con Emma inconsciente, pálida y frágil entre sus brazos.
—¡Ayuda! ¡Por favor, necesito un médico de inmediato! —rugió Nicolás, con la voz completame