Capítulo 19. Miedo a mi destino.
Estar parada en ese pasillo de hospital tenía a Emma con los nervios de punta, pero ver la expresión tranquila del cardiólogo al acercarse fue el mayor alivio que había sentido en días.
—Su madre ha mejorado bastante —dijo el médico, revisando la tabla frente a la sala de cuidados intensivos—. Si sigue respondiendo así de bien, pronto se podrá ir a casa para continuar su recuperación.
—Gracias, doctor —suspiró Emma, mirando a través del cristal de la habitación. Su madre dormía plácidamente—. L