Capítulo 130. Indiferencia.
La noche había caído sobre la bulliciosa ciudad de Nueva York, cubriendo los rascacielos con un manto oscuro y un viento helado que anunciaba la crudeza del invierno.
Lejos del ruido ensordecedor de Manhattan y de los flashes de los paparazzi, Nicolás condujo su imponente camioneta hacia las afueras de la ciudad.
Quería regalarle a Emma una velada tranquila, un escape de la presión y del estrés de las últimas semanas.
Se detuvieron en un pequeño y exclusivo restaurante de estilo rústico, escond