Capítulo 135. Bateando en reversa.
Nicolás mantenía su postura rígida, negado por completo a dejar que cualquier rastro del pasado de Desiree entrar en su hogar.
Sin embargo, Emma seguía parada en medio de la habitación, con la bata de seda ajustada al cuerpo y una expresión que mezclaba dolor y una infinita compasión.
Emma dio unos pasos lentos hasta acercarse al escritorio.
Puso sus delicadas manos sobre los hombros tensos de su esposo, obligándolo a mirarla a los ojos.
—Nicolás... ese niño está solo —dijo Emma, con la voz sua