Capítulo 129. ¿Un falso héroe?
El ambiente del despacho de la presidencia de la Corporación Altamirano era denso, marcado por el aroma a café cargado y el sonido constante del papel al ser hojeado.
El reloj marcaba las tres de la tarde, pero para Nicolás y Marcelo, la jornada apenas parecía ir por la mitad.
El escritorio estaba completamente sepultado bajo montañas de documentos, carpetas, balances financieros e informes de auditoría.
Desde que Gerardo había quedado incapacitado, Nicolás se había propuesto la tarea de rastre