Capítulo 121. Tan de repente.
El ambiente en la villa respiraba una paz que Emma no había sentido en semanas. El cálido sol de la tarde iluminaba el jardín, mientras el delicioso aroma a comida casera inundaba el lugar.
En la amplia cocina, la madre de Emma, la madre de Nicolás, daban indicaciones a las cocineras para preparar un gran banquete de celebración.
En la terraza, Emma compartía un momento a solas con su padre, Manuel, quien acababa de regresar apresuradamente de un viaje de negocios en México al enterarse del esc