Capítulo 120. Asumiendo su derrota.
La tarde caía pesadamente sobre la ciudad de Nueva York, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y grises que anunciaban la llegada de una noche fría.
Muy lejos del imponente rascacielos de la corporación Altamirano, en una oficina privada y discreta que Gerardo utilizaba para sus negocios paralelos, el silencio reinaba.
Gerardo estaba pensativo en su escritorio, con el cansancio de los últimos días marcado en el rostro. Bebía whisky para intentar calmar la ansiedad que lo devoraba desde que Desi