Capítulo 140. La cruda realidad de Leah.
La tenue luz de las lámparas iluminaba la lujosa y desordenada habitación del hotel.
El aire estaba pesado, cargado de un ardor innegable y del inconfundible aroma del deseo. Los gemidos y jadeos de Leah y Rodrigo inundaban el espacio, rebotando contra las paredes insonorizadas de aquella suite de cinco estrellas.
Las sábanas de seda blanca estaban completamente enredadas alrededor de sus cuerpos sudorosos.
Rodrigo se movía sobre ella con una intensidad salvaje, mientras Leah, con el maquillaje