40. Mentiras del pasado.
Sarada se sintió tensa, demasiado tensa, y dio un paso atrás para alejarse de aquel hombre que acababa de acercarse.
—¿Qué te pasa? —preguntó él con una sonrisa ladina—. ¿No te agrada verme?
—A usted jamás me va a agradar verlo —respondió ella con frialdad—, después de cómo me amenazó para que me alejara de Khaled.
La tensión en su cuerpo aumentó al recordar aquel oscuro episodio. Aún lo tenía grabado en su memoria, aunque había hecho todo lo posible por borrarlo.
—¿Recuerdas que amaneciste en