21. El Heredero unico del Jeque.
Sarada se encontraba en la pequeña capilla, sus manos apretadas en oración, mirando al altar con una expresión de desesperación. En su mente solo había una constante: el bienestar de su pequeño hijo. Él estaba en medio de una transfusión de sangre, un proceso crucial para su recuperación. Todo lo demás parecía desaparecer; a su alrededor. Solo pensaba en el niño, en cómo salir adelante. Las horas parecían alargarse interminablemente, como si el tiempo mismo se hubiera detenido.
El sonido de su