18. Sensación guardadas.
Sarada despertó con pesadez, sintiendo aún el cansancio acumulado en su cuerpo. Apenas abrió los ojos, un bostezo involuntario escapó de sus labios. Había dormido profundamente, algo que no ocurría con frecuencia, y su cuerpo lo agradecía. Sin embargo, al darse cuenta de la hora, reaccionó de inmediato. Se levantó apresurada, caminó hasta el baño y se lavó el rostro con agua fría, tratando de despejarse. Luego, cepilló sus dientes y salió de la habitación con pasos rápidos.
Al llegar a la sala,