17. Dios tocará el corazón frío.
Sarada caminaba de un lado a otro en el apartamento que había alquilado por unos días. Miraba su teléfono una y otra vez, buscando la manera de comunicarse con Khaled. Sabía que debía hacerlo, pero las dudas la consumían. No tenía idea de cómo él reaccionaría ante la noticia de que tenía un hijo. No quería exigirle que se hiciera cargo de ella ni del pequeño, pero la realidad era que el niño necesitaba urgentemente su sangre para iniciar el tratamiento de quimioterapia. Cada minuto que pasaba e