Camila, usando su impecable currículum y una antigua conexión académica con Juliette, logró lo impensable: que la abuela la invitara a cenar a la mansión para "discutir el futuro urbanístico de la ciudad".
—Es un placer verte de nuevo, Camila —dijo Juliette, mientras Missiu Leguau erizaba el lomo al ver a la intrusa—. Recuerdo que Luna te tenía mucho aprecio cuando eras estudiante.
—El sentimiento era mutuo, Juliette —respondió Camila con una sonrisa de tiburón, mirando de reojo a Mía, que esta