Mía se quedó de pie, con la boca abierta. Nunca en la vida había visto a su hermano reaccionar con tanta posesividad gélida.
"Wow. Eso fue intenso," murmuró Mía. "¿Te castigó por distraje a su secretaria? ¿De verdad? ¡Es patético!"
Valeria sonrió, por primera vez en días, una sonrisa genuina y secreta que Mía no entendió.
"Es solo un problema de eficiencia, Mía. El Sr. Ferrer no tolera el retraso," explicó Valeria, tomando su informe.
Valeria sabía la verdad: la orden de Leo era una excusa perf