La tensión entre Leo y Valeria era tan espesa que se podía cortar con el cuchillo ceremonial de la oficina. Seis días después del cumpleaños de Julliette, la "Regla del Silencio" estaba en pleno vigor. Valeria llegaba antes y se iba a las seis, con una puntualidad obsesiva. En el trabajo, era un robot de eficiencia, incapaz de un error o una sonrisa.
En la privacidad del penthouse, sin embargo, la noche era una explosión de pasión, donde Leo se despojaba de su control y ella se permitía la vuln