El beso bajo el arco de flores en la mansión de la playa duró lo suficiente para dejar a Valeria sin aliento y a Leo completamente desorientado. Cuando se separaron, la máscara de CEO había desaparecido; solo quedaba un hombre agitado, sus ojos oscuros por el deseo.
Leo no pidió permiso, simplemente la tomó de la mano y comenzó a caminar. Necesitaba salir de allí, urgentemente. Argumentó que la fiesta había terminado para él. Necesitaba el silencio, un lugar donde no hubiera cien personas mirando. Sin esperar, inventó una excusa sobre una "emergencia corporativa" para Mía y Ethan y se despidió rápidamente de Julliette.
En menos de veinte minutos, estaban de regreso en la ciudad, en el Rolls-Royce. El silencio en el coche era un rugido de preguntas. Valeria sentía el peso de la mirada de Leo sobre ella en la oscuridad. Él conducía a una velocidad controlada, pero la tensión era palpable, como una cuerda que estaba a punto de romperse.
Valeria no pudo evitar preguntar: "¿Qué haremos a p