Durante los siguientes tres días, Mía aplicó la técnica que Paz denominó como "El Vacío Sterling". No le gritaba, no le lanzaba miradas de odio, ni siquiera le hacía desplantes. Simplemente, lo trataba con una cortesía tan profesional y gélida que hacía que el Polo Norte pareciera el Caribe.
—Sterling, los informes de resistencia del hormigón están sobre tu mesa. Gracias por tu puntualidad —dijo Mía mientras pasaba por el pasillo, sin siquiera detener su paso.
Julián, que estaba apoyado en el m