El sol aún no terminaba de salir cuando el grito de alegría de Leo resonó por los pasillos de la mansión. El consejo de administración de París no solo había aprobado el diseño de la expansión de Selene, sino que habían calificado el "patrón orgánico de tinta" (alias: las patas de Missiu Leguau) como una genialidad vanguardista que simbolizaba la conexión entre la naturaleza y el lujo.
Julián Sterling era, oficialmente, el hombre del momento. Pero mientras la mansión se preparaba para una fiest