En el centro comercial más exclusivo de la ciudad, Valeria se sentía fuera de lugar. Mía, sin embargo, estaba en su elemento.
"Mía, no puedo aceptar este vestido. Cuesta más que el alquiler de tres meses de mi madre. Mi presupuesto es para medicinas, no para sedas."
Mía pasó la tarjeta, "Cállate y acéptalo. Considéralo un bono de productividad anticipado por aguantar a mi hermano. Además, es mi regalo de cumpleaños para ti... aunque no sea tu cumpleaños."
Salían de la tienda boutique riendo, cuando una voz chillona las detuvo.
"¡Mía! ¡Prima! ¡Qué sorpresa!"
Era Cecilia, la prima lejana adoptada. Rubia, vestida impecablemente con colores pastel y con una sonrisa que no llegaba a sus ojos fríos.
Mía se le borro la sonrisa "Hola, Cecilia. No sabía que habías vuelto de Europa."
"Mis padres y yo volvimos para el cumpleaños de la Tía Julliette, por supuesto. Y para ver a Leo. Me enteré de que está... soltero de nuevo." (Cecilia ignoró olímpicamente a Valeria, tratándola como si fuera parte