En el centro comercial más exclusivo de la ciudad, Valeria se sentía fuera de lugar. Mía, sin embargo, estaba en su elemento.
"Mía, no puedo aceptar este vestido. Cuesta más que el alquiler de tres meses de mi madre. Mi presupuesto es para medicinas, no para sedas."
Mía pasó la tarjeta, "Cállate y acéptalo. Considéralo un bono de productividad anticipado por aguantar a mi hermano. Además, es mi regalo de cumpleaños para ti... aunque no sea tu cumpleaños."
Salían de la tienda boutique riendo, c