La cava de la villa estaba iluminada apenas por unas velas bajas, creando un ambiente que olía a madera vieja y a decisiones peligrosas. Julián cerró la pesada puerta de roble y se apoyó en ella, cruzando los brazos con esa sonrisa de suficiencia que tanto irritaba (y atraía) a Mía.
—Bueno, Ferrer. Tenemos diez minutos —dijo Julián, su voz resonando baja entre los barriles—. ¿Quieres que te explique la importancia del arco de medio punto en la arquitectura francesa o prefieres que aprovechemos