CAPÍTULO 39. Donde el orgullo no cabe, solo queda el miedo.
Capítulo 39
Donde el orgullo no cabe, solo queda el miedo.
La tarde llegó con un silencio denso en el penthouse, como si la casa misma contuviera el aliento antes de un terremoto. Isabela salió sin hablar, recién vestida con un traje sastre gris perla, el cabello recogido en una coleta baja y pulida. Sobre la mesa del vestíbulo reposaba el expediente médico de su madre, Lucía Guzmán, envuelto en una carpeta color marfil y sujeto con un clip dorado.
Sin mirar atrás, tomó su bolso de piel negra