CAPÍTULO 254. Voces que no se borran.
Capítulo 254
Voces que no se borran.
La noche tenía un peso húmedo cuando Gabriel llegó al punto acordado. No fue como en las películas: no había vehículos lujosos ni sombras dramáticas. Era un estacionamiento vacío, la luz amarilla de un farol fuera de servicio, la puerta metálica oxidada de un depósito.
Llegó a pie, con el abrigo cerrado hasta el cuello y las manos en los bolsillos, como quien intenta contener un cuerpo que tiembla por dentro.
No llevaba compañía. Había decidido hacerlo solo