CAPÍTULO 155. El titiritero sin hilos.
Capítulo 155
El titiritero sin hilos.
La celda de la comisaría conservaba un silencio que no era vacío sino compacto. Las paredes, grises y lisas, devolvían los pasos con un eco ensordecedor. Carlos Herrera no se movía mucho: sentado en la mesa de la sala de visitas, con la tablet apagada a un lado, miraba los papeles que su abogado le arrojaba como quien observa las fichas de un juego que antes siempre ganó. Hoy las fichas no respondían.
—¿Qué hay de los pagos? —preguntó Herrera sin levantar l