CAPÍTULO 121. La confesión de Diego.
Capítulo 121
La confesión de Diego.
La lluvia no dejó de caer en toda la noche. Golpeaba el cristal de la ventana como si quisiera recordar algo que nadie quería oír, afinando el pulso de la ciudad con un ritmo desesperado.
En el apartamento de Diego, la luz estaba baja; una lámpara de escritorio arrojaba un cono amarillento sobre la mesa donde la pantalla del portátil seguía encendida. Afuera, el mundo se deshacía en agua. Adentro, Diego se desmoronaba en silencio.
Llamó a Silvio en la madruga